Se presentó el libro “Libres o Muertos Jamás Esclavos”

Anteayer por la tarde el Movimiento Evita La Plata acompañó la presentación del libro “LOMJE, Libres o muertos jamás esclavos” de Ernesto Valverde; el cual trata sobre el arrasamiento de las tres casas de la organización Montoneros durante los días 22, 23 y 24 de Noviembre de 1976, y las historias de militancia de los trece jóvenes que allí dejaron su vida combatiendo a la dictadura militar.

En el acto; que tuvo lugar a partir de las 19:30 hs. en la Sala Joaquín V. González del Rectorado de la UNLP; estuvieron presentes por el ME: el responsable local e integrante de la Mesa Nacional, Gustavo Di Marzio; Gustavo Herrera de la Mesa Nacional y responsable del NOA ; la concejal del Bloque Nacional y Popular, Sabrina Rodríguez; el Secretario de Relaciones Internacionales, Alejandro Rusconi; Alberto Ramírez del Frente de Profesionales; e integrantes del Frente de Mujeres y de la JP Evita La Plata. Asimismo, se hicieron presentes en el lugar varios familiares y compañeros de militancia de los trece jóvenes caídos; el director de Programas Sanitarios del ministerio de Salud de la Provincia, Guillermo Reyna; la subsecretaria de Derechos Humanos de la Municipalidad de La Plata, Marta Vedio, y compañeros militantes en general.

El primero en tomar la palabra fue el autor de la obra, Ernesto Valverde; quien habló acerca de la motivación que lo llevó a escribir. Luego de contarles a los presentes que el disparador del tema había sido un tríptico de Quebracho recibido varios años atrás durante una marcha de Organismos de Derechos Humanos en Buenos Aires; el cual hablaba sobre las casas de la resistencia en La Plata y exhibía un extracto de foto de los ojos de Diana Teruggi; afirmó: “Yo siento que en cierta forma ellos dieron la vida por mi, dieron la vida por mis hijos, por todos nosotros. Entonces este libro intenta ser un mínimo homenaje de mi parte hacia ellos”.

Asimismo, Valverde calificó a los militantes revolucionarios de los años ’70 como “una generación que no había sido diezmada” ya que “si estamos acá, hablando de ellos, es porque algo quedó”. En este sentido, resaltó el “gran nivel de convicción” y el “sentido de solidaridad” que estos jóvenes tenían, y enfatizó: “La solidaridad; un término que yo siempre sostuve que durante los ’90 desapareció en este país; en aquél entonces estaba en todos los ámbitos (…) Las casas, ¿de quién son las casas?. ¿Son de los familiares, son de Montoneros…?. Cuando empezamos a debatir eso, no dejamos de hablar de plata. Y creo que a estos pibes no les interesaba la plata; en realidad, era lo de menos. Yo no tengo duda de que las casas para ellos eran de la organización porque la vida de ellos era de la organización”.

Finalmente, el autor realizó un recorrido por los diversos orígenes de clase y ocupaciones de los protagonistas del libro, para dar poco después con el factor común a todos ellos: “la militancia revolucionaria”. Respecto a esto último, Valverde expuso que se trataba de una elección que tenía que ver con “la real conciencia de todo lo que estaba pasando en el año ‘76”, al mismo tiempo que ubicó las raíces de la misma en el contexto mundial y de nuestro país en que se había desarrollado: “Estos chicos llegaron en el contexto de una revolución china, de un montón de guerras independentistas que se dieron en el mundo (no solamente en África). Ellos vivieron la aparición de una figura como el Che Guevara, que era argentino, que hablaba como ellos y que encima se dio el lujo de hacer una Revolución. Pero no solamente eso: también vivían en un país donde había un militar que de golpe le dio cosas a la clase obrera que hasta entonces nunca le habían sido dadas. Y al poco tiempo ese mismo militar; obviamente estamos hablando de Perón; recibió la proscripción de parte de la oligarquía”.

Otro de los expositores fue Roberto Baschetti que; en coincidencia con lo expresado por Ernesto Valverde; honró la memoria de aquellos militantes y su lucha: “Todos estos compañeros que murieron, si bien murieron por un ideal, su gesto está, pervive. Se lo ve en las manifestaciones, se los ve en los Centros de Estudiantes, se los ve en los libros que aparecen, se los ve en las reivindicaciones de muchos de esos nombres que otras agrupaciones de jóvenes estudiantiles o barriales toman como ejemplo, cuando se habla aún de ‘Hasta la Victoria Siempre’. Y esos no son detalles menores”. Seguidamente, el militante de la Juventud Peronista y actual escritor y compilador de varias obras sobre el peronismo recordó también la intención de varios sectores interesados en “hacer pensar que la violencia en Argentina comenzó en la década del ’70, cuando realmente comenzó muchísimo antes”, siendo el Pueblo “víctima” hasta el momento en que se organizó y empezó a reaccionar. En esta trama de hechos históricos, los militantes revolucionarios fueron quienes “comenzaron a dar vuelta los golpes” provenientes de “aquella oleada de violencia gorila”.

El tercer y último orador fue el abogado y ex miembro de la conducción nacional de Montoneros, Roberto Perdía; quien destacó “tres tipos importantes de cruces” que se reflejan en LOMJE: “el social, rescatando la historia de cada uno de los Compañeros con orígenes diferentes”, “el cruce político de sus familias y de su propia militancia” y “el ideológico”. En relación a ello, distinguió a Montoneros como “un movimiento histórico que estaba en condiciones de cambiar la realidad”, y agregó: “En definitiva, marcando un rumbo y detrás del mismo se van encolumnando las distintas corrientes históricas en las cuales el Pueblo va transformando su vertiente. Y así fue el Peronismo en su origen, así fue Montoneros y aquella lucha. Era una cosa heterogénea que se fue constituyendo en la propia lucha”.

Como reflexión final, Perdía destacó la importancia de la lucha de los ’70 y sintetizó: “Creo que lo importante no es la lucha armada, no es ni siquiera el nombre Montoneros. Lo importante es lo que quedó escrito en la historia. Y en la historia quedó escrito el hecho de una generación que yo creo que podemos llamarla ‘adelantada en su tiempo’ (…) Y yo creo que aquella generación pudo ver que podía haber un mundo distinto. Un mundo donde la moral, la ética y consecuentemente la política se alistara a los progresos que la humanidad había hecho en materia científico- técnica y también económica, sin esa pésima distribución justificada por quienes defendían el régimen (…) Una generación que dijo ‘podemos cambiar’ y que en ese cambio dejó todo lo que tenía. Y que no llegó… ¡o que sí llegó y por ello estamos aquí!. Porque en definitiva, eso se construye a lo largo del tiempo en un Pueblo”.

Al término del acto, varios de los familiares y compañeros militantes presentes agradecieron al autor por haber rescatado en LOMJE no sólo la militancia, sino también la calidad humana de aquél proceso. También instaron a la Juventud a participar en la profundización del modelo de país que actualmente conduce Cristina Fernández de Kirchner, cuyos ideales tienen origen en la resistencia de la Argentina de los ’70.