La realidad de un rosarino pobre

Casi un tercio de la población rosarina, de acuerdo a sus ingresos, ni siquiera llega a costear la canasta básica de alimentos, según un estudio realizado en barrios periféricos.

En septiembre, una familia de los sectores populares de Rosario necesitó 13.172 pesos para alimentarse. El dato surge de un informe realizado por el equipo de trabajo de la diputada nacional por Santa Fe, Lucila De Ponti (Peronismo para la Victoria), junto a la Regional Santa Fe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO). El indicador, que corresponde a la medición y seguimiento de una canasta de 37 alimentos, relevados en cuatro barrios periféricos de la ciudad, precisa que los sectores populares necesitan al menos 4117 pesos más para poder acceder a un consumo similar al de la clase media. El estudio realiza comparaciones con indicadores de relevancia, como los salarios de los trabajadores de la construcción, empleados de comercio y empleadas de casas particulares, a quienes no les alcanza para ser clase media. “La realidad nos indica que hay casi un tercio de la población rosarina que de acuerdo a sus ingresos ni siquiera llega a costear la canasta básica de alimentos”, dijo De Ponti.

El indicador del costo para sostener la alimentación de los vecinos de las zonas vulnerables de la ciudad realizado por el CESO, toma como referencia una canasta de alimentos pensada para este sector –a diferencia del Indec que mide una de clase media para el Area Metropolitana de Buenos Aires– relevando precios en los barrios Casiano Casas, La Sexta, La Lagunita y Mangrullo.

Para el resto de los componentes del consumo de las familias (indumentaria, transporte y servicios) se procedió a utilizar un cálculo indirecto mediante Coeficientes de Engel, que eleva una canasta que roza los 16 mil pesos. Según el informe, el costo de los alimentos en el mes de septiembre para una familia en Mangrullo, el más alto en relación a los otros barrios, fue en promedio de 13.171,79 pesos.

“Nos interesaba evaluar y medir la realidad concreta de un rosarino, teniendo en cuenta la composición laboral, tanto formales como informales. Y de acuerdo a estos ingresos, ponderarlos con el costo real de una canasta mínima básica alimentaria, sumando al transporte, que teniendo en cuenta la situación de los barrios rosarinos, son los dos elementos fundamentales para garantizar el sustento de una familia”, señaló a Rosario/12 la legisladora que representa al Movimiento Evita.

El informe compara el indicador con otros de relevancia como el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVyM), que en septiembre fue de 7.560 pesos. A partir de este dato, una familia que sólo dispone de un sueldo de estas características no alcanza a cubrir un 43 por ciento de la Canasta Básica Total. Y aunque una familia contase con dos SMVyM, todavía le faltarían 1300 pesos para ser considerada clase media, cuyo pauta de consumo es de 16.423,65 pesos.

Para llegar a esa pauta de consumo, un obrero de la construcción debiera trabajar 11 horas diarias. El salario para un oficial jornalizado con trabajo estable de 9 horas diarias es de 13.684 pesos, su sueldo cubre apenas la canasta básica para consumo del sector vulnerable. El salario básico con adicional por puntualidad de 8 horas diarias de un empleado de comercio es de 13.980,86 pesos, por lo que deberían cobrar al menos 2500 pesos más para acceder a una canasta de consumo de clase media.

El sueldo de una empleada doméstica de tareas generales de 8 horas diarias promedio estables es de 10.200 pesos, lo que cubre el 77 por ciento de las necesidades de una familia. Para igualar la pauta de consumo de clase media, una empleada de casa particular debería trabajar al menos 13 horas diarias. Además, el informe del CESO destaca que el relación al monto que se percibe por la Asignación Universal por Hijo (AUH), que en la actualidad es de 1.103 pesos, no es capaz de cubrir las necesidades alimenticias de chicos mayores de 6 años.

Siguiendo la escala de edad de referencia, con sus respectivas necesidades nutricionales, comparadas con las de un adulto, el monto de la asignación sólo cubre 63 por ciento de la dieta de un adulto de referencia. Para alcanzar a satisfacer los requerimientos nutricionales de menores de 15 años, el monto de la AUH debería ser de al menos 1330 pesos para el caso de una niña y 1797 pesos para el caso de un niño, comparaciones etarias que, según el informe, pueden encontrarse en el manual de Valorización de la Canasta Básica Alimentaria y Canasta Total-Gran Buenos Aires, abril-agosto 2016 del Indec.

El informe precisa que el 30 por ciento de los hogares del Gran Rosario son incapaces de sostener las necesidades básicas de un adulto. Pero si la hipótesis del poder de compra es del 15 por ciento, el volumen de hogares con dificultades se amplía a 40 por ciento. “Los ingresos medios del trabajador formal, y mucho más del informal y el de la economía popular, no son suficientes para sostener el ingreso material de una familia”, añadió De Ponti. El indicador para el mes de octubre de 2016 arrojó una variación del 2,66 por ciento en relación a septiembre.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/3263-la-realidad-de-un-rosarino-pobre