Encuentro Regional de Movimientos Populares

En la ciudad de Modesto, California, cerca de 700 líderes de 12 países se reunieron durante cuatro días en el marco del I Encuentro Regional de Movimientos Populares para abarcar las problemáticas del racismo, la inmigración, el acceso al trabajo y la vivienda y la justicia ambiental. Rosalía Cáceres, miembro del Ejecutivo Social del Movimiento Evita y de CTEP Córdoba, cuenta sobre esta experiencia, a días de la Asamblea Popular que se realizará en Plaza de Mayo bajo la consigna Tierra, Techo y Trabajo.

 

¿Qué particularidad tuvo este encuentro y quienes participaron?

Del 16 al 19 de febrero, en la ciudad de Modesto, estado de California se realizó el Primer Encuentro Mundial de Movimientos Populares de los Estados Unidos. Fue un encuentro regional en el participamos miembros de organizaciones populares, sociales, de derechos humanos, sindicales, eclesiales de base y obispos  de todo el continente como parte de los encuentros mundiales que viene promoviendo el Papa Francisco en Roma en 2014 y 2016 y en Bolivia en 2015. Estos encuentros buscan crear y fortalecer vínculos entre los movimientos populares de todo el mundo en nuestra lucha por  derechos básicos sintetizados en el lema Tierra, Techo y Trabajo.

El encuentro de California tuvo la particularidad de realizarse en un contexto muy difícil para los compañeros y compañeras de Estados Unidos, especialmente migrantes y afroamericanos y además de las tres T discutimos en torno a los ejes racismo y migración.

 

¿Cuáles son las problemáticas que comparten los movimientos populares a nivel mundial?

Cuando decimos “ningún campesino sin tierra, ninguna familia sin techo y ningún trabajador sin derechos” estamos levantando una bandera que es de todos los movimientos populares a nivel mundial. Hoy la exclusión de esos derechos básicos  ha llegado tan lejos que es un problema de todos los pueblos del mundo. En todos los países las corporaciones se valen del trabajo esclavo o casi esclavo. En todos los países las corporaciones se apropian de nuestros bienes comunes transformándolos en mercancías, dañando la Casa Común como dice Francisco y privándonos del derecho humano al hábitat. En todos los países los negocios inmobiliarios niegan la posibilidad de un hogar a las familias más humildes. En todos los países crece el racismo y la xenofobia a la par de la exclusión. Y por supuesto que en los países periféricos esta situación se agrava, por la matriz  económica dependiente, que transfiere permanentemente capital hacia los países centrales y ahora también trabajo.

 

¿Cómo se posiciona la lucha de las mujeres trabajadoras de la economía popular dentro del movimiento de mujeres?

El movimiento de mujeres es parte de los movimientos populares que vienen creciendo desde abajo a pesar de los tiempos que vivimos, tiempos de gobiernos reaccionarios, reveses políticos en la región y demás. Y tiene la virtud de poseer una amplitud formidable, y sino pensemos en las luchas de Ni Una Menos, cómo fueron creciendo e incluso mundializándose, en la masiva marcha de mujeres contra Trump, entre otros fenómenos.

Nuestro desafío es instalar en la agenda del movimiento de mujeres las demandas de las trabajadoras de la economía popular,  demandas en torno a nuestra lucha por trabajo y específicamente trabajo con derechos, porque sabemos que dentro de la exclusión en torno a estas dos cuestiones que sufren nuestros compañeros del sector, la peor parte se la llevan las mujeres. Los mayores índices de desocupación, precarización y esclavitud lo conforman  las mujeres. El mayor tiempo de trabajo y menor pago lo padecen las mujeres. El trabajo doméstico no remunerado en donde nuestras compañeras no solamente hacen malabares para alimentar la familia subsidiando futura mano de obra, sino creando valor al transformar un pollo en cuatro comidas, un litro de leche en el yogur para los pibes, unos ovillos de lana vieja en el abrigo para los hijos o incluso para vender en la feria del barrio. Todo eso está invisibilizado y nuestra tarea es ponerlo sobre la mesa y exigir al Estado Nacional, provincial y municipal las políticas públicas para terminar con  esta situación. Y eso, las mujeres de los movimientos populares lo sabemos perfectamente, lo lograremos en la calle, uniendo nuestras reivindicaciones en torno al trabajo, por eso este 8 de marzo vamos a estar presentes en el paro internacional de mujeres.

 

El próximo 13 de marzo en una asamblea popular los movimientos sociales se vuelven a expresar.  ¿Cuáles son las consignas de esta convocatoria y como sigue la lucha por la Emergencia Social?

El 7 de agosto del año pasado dimos un paso enorme al comenzar a plantear la Emergencia Social desde el conjunto de los movimientos sociales. Eso nos permitió hermanarnos con el movimiento obrero organizado, expresado especialmente a través de la CGT y las CTA y resistir el primer año de gobierno de Macri, logrando romper el techo salarial que se había propuesto y lo que es importante para nuestro sector, cuidando el 7% del PBI destinado a políticas sociales y logrando la sanción de la Ley de Emergencia que nos permite iniciar un proceso de reconocimiento del sector de la economía popular como parte de los trabajadores. La reglamentación y aplicación de la ley es y será una disputa con el gobierno.

El próximo 13 de marzo, la CTEP junto a otros movimientos sociales y organizaciones sindicales vamos a realizar una gran asamblea en Plaza de Mayo bajo la consigna Tierra, Techo y Trabajo. En un nuevo aniversario de la asunción del Papa Francisco, vamos a dar otro paso importante para los movimientos populares de la Argentina, que es la discusión en la calle y en un gran marco de unidad, de un modelo de país que nos incluya a todos, que otorgue derechos a los que por décadas han vivido al margen de ellos, que defienda el trabajo y el salario y que proteja nuestros bienes comunes. Desde la unidad que comenzamos a  construir en las jornadas de lucha el año pasado y que nos permitió y permite resistir las políticas antipopulares de este gobierno, estamos también construyendo nuestra agenda que indefectiblemente está en la vereda del frente del modelo económico de transferencia y ajuste del presidente  Mauricio Macri.