Balance Legislativo 2017

Nuestro bloque emerge como fruto de la militancia de compañeras y compañeros que se han sumado a acompañar el proyecto del Movimiento Evita. Eso nos plantea el desafío y la obligación de impulsar cada día, en el ámbito del Congreso, políticas legislativas consagratorias de los intereses de un amplio conjunto de organizaciones sociales representativas de la economía popular y de los sectores populares. Con ellas definimos toda una agenda de reivindicaciones y derechos que tiene que ser defendida con una mirada que contemple el atravesamiento transversal de las problemáticas que afectan a los y las humildes, a las y los jóvenes, a las mujeres, al gran colectivo LGTBIQ.

Asumimos la misión de interpretar en el ámbito del Parlamento las necesidades que muchas veces se expresan en la calle, porque su pertenencia a los sectores sociales menos favorecidos los aleja de otros ámbitos de gestión de intereses. Esa misión requiere de las articulaciones necesarias para encontrar carriles políticos de resolución.

Como parte del Movimiento Evita asumimos el compromiso de ser el vínculo entre la realidad de los movimientos sociales y el Poder Legislativo. Concretamente, nuestro trabajo cotidiano durante este período se centró en los lazos con organizaciones del campo popular, con las organizaciones de trabajadores de la economía popular, con las y los estudiantes secundarios que se organizan para tener una voz que exprese sus posiciones en el debate sobre los modelos educativos, con las y los productores de la agricultura familiar a quienes han negado el acceso a las tierras, con los pueblos originarios desplazados de sus territorios ancestrales, con las y los recicladores urbanos, con las víctimas de violencia institucional y sus familiares, con las hijas e hijos de represores que quieren y necesitan aportar su experiencia al proceso de memoria, verdad y justicia; con el movimiento de mujeres, que lucha por las necesarias reivindicaciones para construir una sociedad con justicia social, igualdad y libertad.

Durante este 2017 el impulso de las leyes de emergencia social y alimentaria fue, tal vez, la expresión más acabada del desafío que significa interpretar las demandas del pueblo, porque los trabajadores y trabajadoras de la economía popular son el sujeto social que irrumpió en nuestra Historia, y porque son ejemplo de unidad y conciencia.

Para este bloque es nodal la plena vigencia de las normas que amparan el derecho a peticionar a las autoridades, la libre expresión y a protestar, en condiciones que garanticen la integridad y libertad de todas las personas. Este año la defensa de esos derechos ha sido una tarea enorme: lo iniciamos enfrentando el intento del gobierno nacional que a través de la ministra de
Seguridad pretende establecer un protocolo “anti piquetes”, violatorio de los derechos humanos. Y lo concluimos enfrentando un paquete de leyes regresivas, antipopulares, que lesionan la subsistencia digna de amplias mayorías desfavorecidas. Así, en el marco del debate de una reforma previsional que afecta perversamente a nuestros adultos mayores, fue necesario que pusiéramos no solo la voz en el debate, sino el propio cuerpo en defensa de las mayorías que el poder pretendía silenciar por la fuerza.

El rol del bloque de diputadas y diputados del Movimiento Evita se organiza de forma de favorecer el arribo de los problemas del pueblo a las discusiones de las comisiones del parlamento. Eso nos lleva a hablar, a consultar y a trabajar con el pueblo, a acompañar los procesos de organización popular e insertar esas discusiones en el Parlamento.

Así, durante este año el Frente Agrario Evita, la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra) y quinteros del conurbano bonaerense y de distintos rincones del país realizaron dos acciones políticas, que llamaron “Verdurazos”. En reflejo con esa acción, elaboramos un proyecto que impulsa un fondo fiduciario para la agricultura familiar y para la economía popular en las periferias urbanas. Consiste en un fondo de préstamos para la adquisición de las tierras por parte de los quinteros. Solicitamos también que esta política pública ingrese en la agenda del Ministerio de Agricultura, por el momento infructuosamente ya que en sus planificaciones ese ministerio solo incluye los intereses de los grandes grupos terratenientes, de propiedad concentrada.

La sociedad demanda mayor inclusión y ampliación de derechos: sigue esperando que este parlamento trate un paquete de leyes alrededor de la violencia de género. En este sentido presentamos una batería de proyectos para prevenir la violencia machista con el nombre de nuestra compañera Micaela García, víctima de femicidio. Tomando la perspectiva del feminismo popular advertimos que la transformación debe realizarse a partir de mecanismos distributivos, políticas equitativas que vayan más allá de la penalización.

Esto que propiciamos como política pública, lo reflejamos en nuestra organización interna: este bloque tiene una composición paritaria de mujeres y hombres. Además, nuestro bloque no sólo ha tomado toda la agenda de género, sino también toda la agenda de la diversidad. Creemos que la democracia en esta etapa debe remover barreras e incorporar nuevas miradas y acciones en favor de la no discriminación y la inclusión real.

Asimismo somos un bloque federal. Desde esa posición impulsamos y somos parte del proceso de diálogo que se ha vuelto imprescindible para frenar la avanzada unitaria que ya se ha cobrado en la Patagonia las vidas de Santiago Maldonado y Rafita Nahuel, y que persigue la apropiación de las tierras soberanas. Por eso, hemos sesionado en Bariloche, en el ámbito de la reunión de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, junto al obispado local, las comunidades, los organismos de derechos humanos y las organizaciones sociales atentas y atentos a esta problemática y defendiendo los derechos humanos y el derecho a la protesta.

No somos relatores de la realidad, ni meros constructores de minorías intensas testimoniales. Este bloque impulsa la construcción de mayorías, enmarcadas en la unidad entre los trabajadores y trabajadoras de la economía popular, los sindicatos formales, la CGT, las dos CTA y los movimientos sociales. En ese sentido, este año hemos realizado acciones en conjunto con otros bloques parlamentarios para impulsar esa unidad.

Hoy gobiernan los ricos, para los ricos. Hoy han sumado poder político, poder que se ha acumulado al poder económico que detentan. Por lo tanto, la agenda legislativa imperante es una agenda que pretende la exclusión de las mayorías, la exclusión de todas/os aquellos/as que contradigan el modelo agro-exportador aliado a intereses financieros especulativos y al status quo. Los sectores populares, las grandes mayorías pauperizadas, las trabajadoras y trabajadores de nuestro país, necesitan recomponer alianzas que expresen ese carácter mayoritario, para recuperar participación en el gobierno de las cosas públicas y modificar las leyes y regulaciones expoliadoras, profundizadas en estos últimos dos años.

Nuestro bloque reúne experiencias y tópicos diversos, caracterizados todos por la voluntad de expresar la voz de las luchas populares. Nuestra identidad siempre ha estado vinculada a la movilización, vinculada a los trabajadores y trabajadoras de los sectores más postergados, vinculados también a la agricultura, a la tierra, a los más humildes. Siempre, respetando las experiencias de lucha de cada sector, consultando sobre sus realidades, sus necesidades y sus desafíos. Siempre, en consulta con cada organización hemos construido nuestros proyectos y nuestros discursos.

Lo hacemos levantando el nombre de Evita, el nombre de una mujer irreverente, el volcán que irrumpió en la historia argentina. Evita la mujer del pueblo que se parió a sí misma mil veces; sin ella el peronismo, la sociedad argentina, nosotras y nosotros, no seríamos los mismos.

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